A Day In The Life: ¿traductor en plantilla o freelance?

La verdad es que el tema de este post no es precisamente original. No obstante, sí espero que lo sea el planteamiento. Como ya han corrido ríos de tinta en que traductores en plantilla y por cuenta propia alaban las virtudes de su puesto y critican las desventajas de, como muchos lo entienden, el lado opuesto, mi propósito con esta entrada es sencillamente limitarme a mostrar el día a día de unos y otros. Para ello, he contado, por una parte, con la inestimable colaboración de Pablo Muñoz Sánchez de Algo más que traducir, que se ha prestado a abrirnos una pequeña ventana a su realidad habitual y, por otra, con mi propia experiencia. Pablo trabaja por su cuenta, entre otras cosas, como traductor freelance (si quieres saber más, visita su web); yo trabajo como traductor y gestor de proyectos, entre otras labores (si quieres saber más, visita mi web también ;)), en SDL International, en la división que la empresa tiene en Granada.

Este post va dirigido especialmente a esas personas que no tienen muy claro qué se hace como traductor de una empresa de traducción tipo LSP ni tampoco cómo es la vida cuando te lo montas como freelance. No es mi meta (ni el de Pablo, indirectamente) entrar a valorar cuál es mejor ni peor. Esa decisión es tuya al fin y al cabo, estimado lector. La cuestión es sencillamente ofrecerte una visión de la vida de dos traductores que han escogido alternativas diferentes.

Aviso: las horas y detalles no son fijos ni corresponden a un día concreto, los datos facilitados a continuación tienen un carácter recreativo y generalista. Además, la descripciones de nuestros puestos (en plantilla y freelance) son absolutamente personales y probablemente no correspondan a la situación de otros profesionales, en parte que las circunstancias de cada cual son irrepetibles.

Dicho todo esto, espero que os resulte curioso e interesante.

A Day in The Life:
Álvaro

A Day in The Life:
Pablo

7:37. Suena el despertador como cada día. Sí, soy maniático, a las 37, ni a las 35 ni a las 40. Un té con leche rápido, tareas de higiene, me subo a la bicicleta (Granada es una ciudad pequeña) y a las 8:30 estoy en la oficina.

8:45. Suena el despertador del tabletófono (un Samsung Galaxy Note), aunque probablemente mi reloj biológico me haya despertado minutos antes. Soy un poco dormilón como se puede comprobar por la hora… Aprovecho para mirar el correo desde la cama con el tabletófono, contesto si puedo algo que requiere pocas palabras y leo/archivo lo que no necesita más acciones por mi parte. También miro mi Google Reader, Twitter y Facebook y comparto alguna cosa si me parece interesante.

8:30. Probablemente uno de los peores momentos del día, por la incertidumbre. Abres MS Outlook y, mientras se descargan los mensajes del servidor, aprovechas para dar los buenos días a los compañeros. Cuando terminas, a leer todo el correo. Cruzas los dedos para que no te haya llegado un supermarrón que te tenga todo el día ocupado gestionando. Tras la lectura, que suele llevarme más o menos una media hora, llega la hora de la gestión de los trabajos nuevos y los que están en curso (los de mis cuentas de cliente).

9:30-11:15. Arreglado el tema del correo, manos a la obra, es decir, trabajo de producción, ya se trate de traducción, revisión, testing, aprobaciones finales en papel o lo que toque. Todo ello y enlazando una tarea tras otra, con mis cascos y la musiquita de fondo, aunque de vez en cuando haces alguna paradita para hacer una broma o comentar algo (profesional, o no) con los compañeros de trabajo.

9:15. A esta hora procuro ponerme en pie para asearme un poco y desayunar, aunque si he visto que no tenía nada urgente y estoy algo cansado del día anterior, puedo llegar a levantarme hasta a las 9:45. Parecería que desaprovecho el día, pero así al menos cuando me despierto estoy totalmente fresco, lo que me hace más productivo.

11:15-11:30. Momento relax. Desayuno con los compañeros en el bar de abajo. Concretamente, en El Pepe. Una de las mejoras cosas de trabajar en plantilla es que puedes aprovechar estos momentos para comentar el trabajo, discutir otros asuntos y disfrutar de compañía de colegas para olvidarte de todo por un rato y relajarte antes de volver al tajo.

10:00-13:00.Vamos a fijar que, de media, a las 10 ya estoy bien metido en el ajo tras haber contestado correos (o en su defecto haber dormido más). Mis clientes principales viven en Japón, así que mientras duermo, ellos ya me están enviando proyectos. Si hay trabajo, me pongo a tope con la música y estoy dándolo todo hasta eso de las 13:00, que es cuando me afeito, me ducho y me visto (sí, una parte del día traduzco con pijama). Si no hay trabajo (aunque siempre tengo algo que hacer en los últimos meses), aprovecho para hacer todo tipo de cosas pendientes. Es en estas horas cuando escribo en el blog, por cierto: 3 horas bien aprovechadas (que reconozco que no siempre es así) dan para mucho. Dependiendo de si tengo una barbaridad de trabajo o no, dejo el correo abierto todo el rato para contestar cualquier cosa que surja.

11:30-14:00. Grueso del día. En estos momentos, como en el resto de oficinas de mi empresa (SDL, un LSP internacional) ya han terminado su periodo de lectura de correo, etc.; yo, por mi parte, sigo con el trabajo de producción, pero, como es habitual, a lo largo del día continúa el goteo de correo y de minitareas urgentes que te interrumpen las tareas de traducción y revisión grandes. Es normal el tener que parar a gestionar para enviar trabajo a recursos externos, así como sacar un rato para hacer los pedidos de estos trabajos, explicar bien las instrucciones, intentar pasar feedback de trabajos en curso, anteriores, etc.

14:00-15:30. Hora de comer. Como la ciudad es pequeña, yo me permito el lujo de evitar el tupper y disfrutar de una comida en casa con la compañía de mi señora.

13:45-15:00. Entre estas horas salgo de mi casa más fresco todavía gracias a la ducha y voy a las oficinas de un cliente en las que trabajo 4 horas al día. Son tan majos que hasta puedo comer allí gratis y con calidad porque tienen chef, así que socializo un poco antes que nada y me alimento bien (no puede faltar la Coca Cola, se me hace raro comer con agua). Ah, casi siempre voy andando, tardo unos 25 minutos, así que entre ida y vuelta ando como 1 hora todos los días.

15:30-17:30. Tras el parón para comer, la verdad es que lo que haces es como “reiniciar” el día. Tienes que volver a ponerte al día con el correo y gestionar lo que te ha llegado nuevo (si es que ha llegado algo nuevo, claro), solucionar dudas, etc. Cuando termino de este tipo de cosas, puedo reanudar el trabajo de producción. La verdad es que cuando se acerca la hora de salida oficial (que serían las 17:30) te das cuenta de lo difícil que a veces es cumplir con los volúmenes de producción esperados (en palabras/hora), porque no has podido dedicarte en cuerpo y alma a traducir, revisar o la tarea que te haya tocado.

15:00-19:00. En este trabajo mi tarea principal es revisar traducciones y a veces testear las interfaces traducidas de algunos productos. Lo primero que hago es procesar todo el correo (de nuevo, correo cuya tarea ya he terminado o que no hace falta contestar, correo que archivo para que no esté a la vista en mi bandeja de entrada). Una vez hecho eso, veo los proyectos que me ha asignado mi jefa y comento con ella cualquier problema que vea en la asignación o alguno de los correos que nos hayan enviado. Después, todo es revisar a tope, siempre con el correo abierto porque en esta empresa se espera que contestes rápido (no me distrae mucho aunque pueda parecer lo contrario, ya que los proyectos no suelen ser muy grandes y aprovecho para contestar entre proyecto y proyecto).

Sobre las 17:00 aprovecho para levantarme un poco y coger algo de la nevera. Gracias al tabletófono, también miro de vez en cuando mi correo personal para ver si tengo que contestar algo urgentemente o saber si más tarde tengo que hacer algo (evidentemente, no voy a dedicar mucho tiempo a mi otro trabajo estando en las oficinas de un cliente)

≈ 17:30. Habitualmente, no tengo que hacer jornadas de mucho más de 8 horas. No obstante, suelo aprovechar la última parte del día para preparar el día siguiente (comprobar que no he olvidado nada, ordenar el correo electrónico, consultar mi lista de tareas, etc.) así como para actualizar recursos para las herramientas CAT (actualizar TM y bases de datos terminológicas, crear expresiones regulares). Una vez he terminado estas cositas, cierro mi equipo, haces un par de bromas con los colegas (si no se han ido antes que tú) y para casa. Mañana será otro día (laboral), probablemente parecido al que acaba de terminar.

≈ 18:30. A esta hora más o menos comienzo mi vida “más personal”, por así decirlo. Como creo en aquello de Mens sana in corpore sano, por la tarde me gusta hacer deporte dos o tres veces por semana, aunque este es también el tramo del día que dedico a leer, estudiar cosas, disfrutar de la compañía de mi señora, navegar por la Red y, como en el caso de Pablo, contestar correos de, entre otras personas, algunas que piden consejo o tienen dudas acerca de esta profesión y de herramientas CAT (por cierto, me encanta responder a este tipo de correos, así que, que no paren!).

19:00-19:30. Sobre las 19:00 salgo de la oficina de mi cliente (aunque muchas veces salgo algo más tarde en función de a la hora a la que haya empezado a trabajar, ya que a veces la sobremesa se hace algo larga). Durante el trayecto, voy mirando Google Reader, Twitter y Facebook con el tabletófono, todo ello andando. Todo el trayecto es recto literalmente, así que no tiene muchos riesgos una vez conoces el camino y los cruces.

19:30-21:00. Ya en casa, me relajo hablando con mis compañeros de piso y miro Facebook y Twitter aparte de algunas otras cosillas por Internet. Probablemente me haya llegado algo de trabajo o correos de gente pidiéndome consejo (me escribe mucha gente a través del blog), así que aprovecho para traducir un poco si hay algo pendiente o bien responder correos.

Puede dar la sensación de que estoy siempre trabajando, pero hay que tener en cuenta que me levanto bastante tarde (me acuesto sobre la 1 de la mañana más o menos, a veces hasta las 2), que hago pausas y que ando como 1 hora al día. Además, al ser autónomo, todo este horario es muy flexible.

Recomendación  musical: por el título del post, era inevitable… A Day In the Life, de The Beatles.