A Day In The Life: ¿traductor en plantilla o freelance?

La verdad es que el tema de este post no es precisamente original. No obstante, sí espero que lo sea el planteamiento. Como ya han corrido ríos de tinta en que traductores en plantilla y por cuenta propia alaban las virtudes de su puesto y critican las desventajas de, como muchos lo entienden, el lado opuesto, mi propósito con esta entrada es sencillamente limitarme a mostrar el día a día de unos y otros. Para ello, he contado, por una parte, con la inestimable colaboración de Pablo Muñoz Sánchez de Algo más que traducir, que se ha prestado a abrirnos una pequeña ventana a su realidad habitual y, por otra, con mi propia experiencia. Pablo trabaja por su cuenta, entre otras cosas, como traductor freelance (si quieres saber más, visita su web); yo trabajo como traductor y gestor de proyectos, entre otras labores (si quieres saber más, visita mi web también ;)), en SDL International, en la división que la empresa tiene en Granada.

Este post va dirigido especialmente a esas personas que no tienen muy claro qué se hace como traductor de una empresa de traducción tipo LSP ni tampoco cómo es la vida cuando te lo montas como freelance. No es mi meta (ni el de Pablo, indirectamente) entrar a valorar cuál es mejor ni peor. Esa decisión es tuya al fin y al cabo, estimado lector. La cuestión es sencillamente ofrecerte una visión de la vida de dos traductores que han escogido alternativas diferentes.

Aviso: las horas y detalles no son fijos ni corresponden a un día concreto, los datos facilitados a continuación tienen un carácter recreativo y generalista. Además, la descripciones de nuestros puestos (en plantilla y freelance) son absolutamente personales y probablemente no correspondan a la situación de otros profesionales, en parte que las circunstancias de cada cual son irrepetibles.

Dicho todo esto, espero que os resulte curioso e interesante.

A Day in The Life:
Álvaro

A Day in The Life:
Pablo

7:37. Suena el despertador como cada día. Sí, soy maniático, a las 37, ni a las 35 ni a las 40. Un té con leche rápido, tareas de higiene, me subo a la bicicleta (Granada es una ciudad pequeña) y a las 8:30 estoy en la oficina.

8:45. Suena el despertador del tabletófono (un Samsung Galaxy Note), aunque probablemente mi reloj biológico me haya despertado minutos antes. Soy un poco dormilón como se puede comprobar por la hora… Aprovecho para mirar el correo desde la cama con el tabletófono, contesto si puedo algo que requiere pocas palabras y leo/archivo lo que no necesita más acciones por mi parte. También miro mi Google Reader, Twitter y Facebook y comparto alguna cosa si me parece interesante.

8:30. Probablemente uno de los peores momentos del día, por la incertidumbre. Abres MS Outlook y, mientras se descargan los mensajes del servidor, aprovechas para dar los buenos días a los compañeros. Cuando terminas, a leer todo el correo. Cruzas los dedos para que no te haya llegado un supermarrón que te tenga todo el día ocupado gestionando. Tras la lectura, que suele llevarme más o menos una media hora, llega la hora de la gestión de los trabajos nuevos y los que están en curso (los de mis cuentas de cliente).

9:30-11:15. Arreglado el tema del correo, manos a la obra, es decir, trabajo de producción, ya se trate de traducción, revisión, testing, aprobaciones finales en papel o lo que toque. Todo ello y enlazando una tarea tras otra, con mis cascos y la musiquita de fondo, aunque de vez en cuando haces alguna paradita para hacer una broma o comentar algo (profesional, o no) con los compañeros de trabajo.

9:15. A esta hora procuro ponerme en pie para asearme un poco y desayunar, aunque si he visto que no tenía nada urgente y estoy algo cansado del día anterior, puedo llegar a levantarme hasta a las 9:45. Parecería que desaprovecho el día, pero así al menos cuando me despierto estoy totalmente fresco, lo que me hace más productivo.

11:15-11:30. Momento relax. Desayuno con los compañeros en el bar de abajo. Concretamente, en El Pepe. Una de las mejoras cosas de trabajar en plantilla es que puedes aprovechar estos momentos para comentar el trabajo, discutir otros asuntos y disfrutar de compañía de colegas para olvidarte de todo por un rato y relajarte antes de volver al tajo.

10:00-13:00.Vamos a fijar que, de media, a las 10 ya estoy bien metido en el ajo tras haber contestado correos (o en su defecto haber dormido más). Mis clientes principales viven en Japón, así que mientras duermo, ellos ya me están enviando proyectos. Si hay trabajo, me pongo a tope con la música y estoy dándolo todo hasta eso de las 13:00, que es cuando me afeito, me ducho y me visto (sí, una parte del día traduzco con pijama). Si no hay trabajo (aunque siempre tengo algo que hacer en los últimos meses), aprovecho para hacer todo tipo de cosas pendientes. Es en estas horas cuando escribo en el blog, por cierto: 3 horas bien aprovechadas (que reconozco que no siempre es así) dan para mucho. Dependiendo de si tengo una barbaridad de trabajo o no, dejo el correo abierto todo el rato para contestar cualquier cosa que surja.

11:30-14:00. Grueso del día. En estos momentos, como en el resto de oficinas de mi empresa (SDL, un LSP internacional) ya han terminado su periodo de lectura de correo, etc.; yo, por mi parte, sigo con el trabajo de producción, pero, como es habitual, a lo largo del día continúa el goteo de correo y de minitareas urgentes que te interrumpen las tareas de traducción y revisión grandes. Es normal el tener que parar a gestionar para enviar trabajo a recursos externos, así como sacar un rato para hacer los pedidos de estos trabajos, explicar bien las instrucciones, intentar pasar feedback de trabajos en curso, anteriores, etc.

14:00-15:30. Hora de comer. Como la ciudad es pequeña, yo me permito el lujo de evitar el tupper y disfrutar de una comida en casa con la compañía de mi señora.

13:45-15:00. Entre estas horas salgo de mi casa más fresco todavía gracias a la ducha y voy a las oficinas de un cliente en las que trabajo 4 horas al día. Son tan majos que hasta puedo comer allí gratis y con calidad porque tienen chef, así que socializo un poco antes que nada y me alimento bien (no puede faltar la Coca Cola, se me hace raro comer con agua). Ah, casi siempre voy andando, tardo unos 25 minutos, así que entre ida y vuelta ando como 1 hora todos los días.

15:30-17:30. Tras el parón para comer, la verdad es que lo que haces es como “reiniciar” el día. Tienes que volver a ponerte al día con el correo y gestionar lo que te ha llegado nuevo (si es que ha llegado algo nuevo, claro), solucionar dudas, etc. Cuando termino de este tipo de cosas, puedo reanudar el trabajo de producción. La verdad es que cuando se acerca la hora de salida oficial (que serían las 17:30) te das cuenta de lo difícil que a veces es cumplir con los volúmenes de producción esperados (en palabras/hora), porque no has podido dedicarte en cuerpo y alma a traducir, revisar o la tarea que te haya tocado.

15:00-19:00. En este trabajo mi tarea principal es revisar traducciones y a veces testear las interfaces traducidas de algunos productos. Lo primero que hago es procesar todo el correo (de nuevo, correo cuya tarea ya he terminado o que no hace falta contestar, correo que archivo para que no esté a la vista en mi bandeja de entrada). Una vez hecho eso, veo los proyectos que me ha asignado mi jefa y comento con ella cualquier problema que vea en la asignación o alguno de los correos que nos hayan enviado. Después, todo es revisar a tope, siempre con el correo abierto porque en esta empresa se espera que contestes rápido (no me distrae mucho aunque pueda parecer lo contrario, ya que los proyectos no suelen ser muy grandes y aprovecho para contestar entre proyecto y proyecto).

Sobre las 17:00 aprovecho para levantarme un poco y coger algo de la nevera. Gracias al tabletófono, también miro de vez en cuando mi correo personal para ver si tengo que contestar algo urgentemente o saber si más tarde tengo que hacer algo (evidentemente, no voy a dedicar mucho tiempo a mi otro trabajo estando en las oficinas de un cliente)

≈ 17:30. Habitualmente, no tengo que hacer jornadas de mucho más de 8 horas. No obstante, suelo aprovechar la última parte del día para preparar el día siguiente (comprobar que no he olvidado nada, ordenar el correo electrónico, consultar mi lista de tareas, etc.) así como para actualizar recursos para las herramientas CAT (actualizar TM y bases de datos terminológicas, crear expresiones regulares). Una vez he terminado estas cositas, cierro mi equipo, haces un par de bromas con los colegas (si no se han ido antes que tú) y para casa. Mañana será otro día (laboral), probablemente parecido al que acaba de terminar.

≈ 18:30. A esta hora más o menos comienzo mi vida “más personal”, por así decirlo. Como creo en aquello de Mens sana in corpore sano, por la tarde me gusta hacer deporte dos o tres veces por semana, aunque este es también el tramo del día que dedico a leer, estudiar cosas, disfrutar de la compañía de mi señora, navegar por la Red y, como en el caso de Pablo, contestar correos de, entre otras personas, algunas que piden consejo o tienen dudas acerca de esta profesión y de herramientas CAT (por cierto, me encanta responder a este tipo de correos, así que, que no paren!).

19:00-19:30. Sobre las 19:00 salgo de la oficina de mi cliente (aunque muchas veces salgo algo más tarde en función de a la hora a la que haya empezado a trabajar, ya que a veces la sobremesa se hace algo larga). Durante el trayecto, voy mirando Google Reader, Twitter y Facebook con el tabletófono, todo ello andando. Todo el trayecto es recto literalmente, así que no tiene muchos riesgos una vez conoces el camino y los cruces.

19:30-21:00. Ya en casa, me relajo hablando con mis compañeros de piso y miro Facebook y Twitter aparte de algunas otras cosillas por Internet. Probablemente me haya llegado algo de trabajo o correos de gente pidiéndome consejo (me escribe mucha gente a través del blog), así que aprovecho para traducir un poco si hay algo pendiente o bien responder correos.

Puede dar la sensación de que estoy siempre trabajando, pero hay que tener en cuenta que me levanto bastante tarde (me acuesto sobre la 1 de la mañana más o menos, a veces hasta las 2), que hago pausas y que ando como 1 hora al día. Además, al ser autónomo, todo este horario es muy flexible.

Recomendación  musical: por el título del post, era inevitable… A Day In the Life, de The Beatles.

32 comentarios el “A Day In The Life: ¿traductor en plantilla o freelance?

  1. Álvaro: la parte de Pablo a mí me aparece cortada. Tengo una pantalla de 15″, por si ayuda😉

    Yo también suelo poner horas en el despertador que sean capicúas, y sí, si me quiero levantar a las “y media”, también lo pongo a las “y treinta y siete”. Me ha hecho mucha gracia, porque pensé que era la única con esta manía.🙂

    Me ha gustado la comparativa (dentro de lo poco que he podido leer de Pablo, pero vamos, he comparado tu horario con el mío), y puedo decir que me sigue gustando más mi horario de autonoma, sobre todo por eso de levantarte y poder estar ya trabajando si es necesario.🙂

  2. Leon Hunter dice:

    Mmm… Ese “a day in the life” freelance no es el habitual… El principal problema de ser freelance que suele ser trabajar en casa y organizarse y hacer frente a distracciones — vecinos, vendedores, televendedores, la nevera, los niños/compañeros de piso/pareja/familia, etc. — no lo vemos en este post así que es un poco freelance de “mentirijilla”.
    En fin, algún día os cuento mi día… No lo he contado nunca porque no creo que nadie se quisiera meter a traductor después de leerlo :))
    Saludos,
    Leon Hunter

    • alvaromira dice:

      Gracias por tu comentario, Leon. Supongo que habrá tantos perfiles de traductor autónomo como personas, ¿no crees? El de Pablo a lo mejor es el perfil de autónomo joven y sin compromisos. De todas formas, precisamente por este tipo de cosas pusimos en el post que las descripciones eran completamente subjetivas y probablemente no transferibles.
      Por cierto, si te arrancas, estaremos encantados de contrastar nuestras realidades con la tuya.
      Un saludo,

      Álvaro

    • Hola, Leon:

      Bueno, yo vivo en un piso de 5 personas en Madrid con teléfono fijo y demás y vaya, la verdad es que no tengo problemas en ese sentido. Además, cuando trabajo me pongo los cascos y no me entero de nada. No suelo ir mucho a la nevera, la verdad.😛

      Sé que no todos los autónomos tienen un trabajo “fijo” de 4 horas, aunque muchos sí que imparten clases en academias y cosas así, así que tampoco creo que sea tan alejado de “lo normal”.

      (Casi) Nunca me llaman por temas de publicidad, así que no pienso en esa distracción.

      Un saludo,

      Pablo

    • Limnoula dice:

      Estoy totalmente de acuerdo contigo, Leon.
      Mi día también empieza completamente diferente haciendo frente a muchas más cosas durante un largo día (tengo dos niños). ¡Ah! Y no hay que olvidar que el fin de semana también cuenta.

  3. Ollili dice:

    Hola Álvaro:

    Muy interesante la comparación y creo que explica mucho más que las típicas listas de ventajas de “ser autónomo/ser asalariado”.
    Por cierto, a ver si desvirtualizamos de una puñetera vez, que llevo ya un año en Graná y nada de nada😄.

  4. Si pudiera trabajar de traductor / revisor en plantilla sin marrones de gestión ni calidad ni proveedores desaparecidos en combate ni clientes locos que te gritan al teléfono, todo ello en una oficina con buen ambiente y en mi ciudad (o cerca), iría de cabeza. Pero la realidad es que la mayoría de empleos en plantilla son en Barna y Madrid y están más relacionados con la gestión que con la tranquilidad traductora. Así que prefiero seguir de traductor autónomo mientras pueda.

    • alvaromira dice:

      La verdad es que viendo la manera en que lo pintas, haces bien, Jordi. No obstante, seguro que hay muchos sitios estupendos para currar por ahí. Siempre cabe la posibilidad de cambiar de aires…

  5. Me ha gustado mucho la comparativa. Yo soy autónoma y paso parte de las tardes en una academia de inglés (por eso de tener un fijo al mes) aunque mi objetivo también es encontrar un cliente de traducción que me deje media jornada para acudir a sus oficinas como hace Pablo y tener unos ingresos seguros jejeje. Muy interesante la entrada.

    • alvaromira dice:

      Gracias por el comentario. La verdad es que el planteamiento de Pablo es original, pero muestra que hoy día el mercado puede presentar unas características que se amoldan a estilos de vida muy variados y que, por fortuna, parecen adaptarse bastante bien al perfil profesional de un traductor.
      Suerte con la búsqueda y paciencia en la academia. Ya sabes, quien enseña aprende dos veces.

  6. […] "400", embeddedWidth: "425", themeCSS: "" }); . Traductor en ciernes . A Day In The Life: ¿traductor en plantilla o freelance? « (Nunca … . El Carpintero […]

  7. Laeticia dice:

    Me ha gustado mucho la entrada. Efectivamente, la comparativa es muy original y permite a los estudiantes, que aún tienen dudas sobre su futuro, poder elegir su día a día. Repito, muy útil.
    Un saludo,
    Laeticia

  8. Susana González dice:

    La verdad es que los dos puntos de vista son muy interesantes. Hasta hace pocos meses trabajaba en plantilla como gestora de proyectos y además también había algunos días en los que tocaba traducir en la agencia. Ahora trabajo como autónoma, pero al igual que Pablo y algunos de vosotros, también voy tres días a la semana a impartir clases de inglés en una empresa a 25 km de casa, lo que me permite socializar y ver gente. Lo bueno es que entre las 09.30-10.00 ya estoy de vuelta en casa y es cuando abro el correo y me pongo a traducir, si es que hay trabajo pendiente. Los días que no hay nada (como hoy), me dedico a buscar información sobre la profesión o a leer blogs tan interesantes como los vuestros.
    La pega de mi horario: los días que imparto inglés me levanto a las 5.45 am y a veces no apetece ir de noche y nevando (como hoy), pero tengo que reconocer que me encanta la combinación de ambas formas de trabajar.
    Un saludo,
    Susana

    • alvaromira dice:

      Gracias por el comentario. Es interesante ver que hay mucha gente que combina la traducción como autónomo con otras actividades. Gracias por aportar.

      • Leon Hunter dice:

        Hola:

        La verdad es que tenéis razón y el “grinch” soy yo. Igual es cuestión de diferencia generacional. Cuando empecé de autónomo con veintitantos años hacía todas esas cosas: fui a clases de baile funky, a natación, al gimnasio, tuve un entrenador personal… Estudiaba cursos y hice un máster online.

        Ahora ya no me dan ganas de hacer todas esas cosas porque igual me he desanimado un poco o simplemente se me ha pasado la época de “self-improvement” constante que sea muy esforzado, y prefiero ir a tomarme un gin and tonic al bar y leerme un periódico o ver alguna tertulia política en la tele o incluso un programa basura de esos tipo “cirujano 90210” (porque ya me lo voy pensando…).

        En cuanto al trabajo es adictivo pero da satisfacciones también… Y una vez que te metes en una serie de gastos y proyectos, te enganchan para seguir y seguir porque ya estás pillado en la “carrera de ratas”.

        Un saludo,
        Leon

  9. R. Mencía dice:

    Pues yo me levanto a las 8 u 8:30 normalmente, y luego de un buen desayuno con mucha fruta me pongo a revisar el correo y trabajo hasta las 13:30, tanto gestionando proyectos de mis clientes (presupuestos principalmente) como haciendo las traducciones propiamente dichas. Como soy traductor jurado, a esa hora salgo para el correo, que cierra a las 14:00, y envío todos los sobres del día. Normalmente aprovecho para ir corriendo y al volver hago flexiones, abdominales, pesas y estiro. Me ducho y como. Intento tener la comida preparada del domingo para toda la semana (comida buena, no porquería). Me siento a ver la tele hasta las 16 normalmente. Si tengo mucho que hacer, hasta las 15:00. En ese rato no contesto el teléfono ni hago nada. Luego trabajo hasta las 18:30 los días que tengo Kung Fu o 19:00 los otros días. Antes trabajaba muchas más horas, incluso fines de semana. Ahora me obligo a no hacerlo ya que tiene unas consecuencias sociales y mentales NEFASTAS. Tengo muchísimo trabajo y muchas veces estoy realmente jorobado con algunas cosas, pero intento entender cada vez que pasa eso que si necesito más tiempo es porque algo he hecho mal (o me he enmarronado, o no he calculado bien un tiempo, o algo así) y así aprender para la siguiente. Me parece fundamental que los traductores entendamos que debemos PARAR. Yo no tengo otro empleo en otro lado ni comparto una oficina con nadie, y en un caso como el mío es prácticamente obligatorio no pasarse demasiadas horas trabajando y salir a hacer cosas quieras o no. A mí el Wing Tjun (Kung Fu) me salvó la vida y ahora vivo mucho mejor gracias a todo lo que hago (y más productivo). Un abrazo a todos.

  10. Hola, Álvaro:

    Yo soy autónoma y llevo una vida muy parecida a la de Pablo. Trabajo desde las 9 más o menos hasta la hora de comer, hago la comida, descanso (bendita siesta) y por la tarde hago cosas pendientes, como leer blogs, poner al día la contabilidad, etc. Dos días a la semana, a eso de las 18:30, me voy al gimnasio a clase de pilates y gimnasia funcional, y el resto salgo a dar una vuelta, para airearme.

    A mí me encanta la vida que llevo, desde luego, y solamente la cambiaría por un trabajo en plantilla si las condiciones fueran mejores que las de ahora, lo cual es difícil, pero no imposible.

    Un saludo, y enhorabuena por la entrada. Me ha parecido muy original y muy útil para quien se plantee elegir entre las dos vidas.

  11. Muy buena entrada, Álvaro.

    Como bien dices tú y otros, hay muchas realidades posibles —por ejemplo, la mía—, pero es bueno dar a conocer las cosas que también pasan como asalariado, porque en muchos sitios se pasan por alto o incluso se comentan solo por lo negativo, y entre los buenos trabajos y los malos hay un universo enorme de matices y posibilidades, empezando por los distintos puestos (traductor, revisor, gestor, etc.), y eso sin meternos en la de los puestos de responsabilidad.

    La comparativa y su formato me parece muy original e ilustrativa, porque se escapa de los topicazos de la lista sin más y sin comparara. Cada una tiene sus ventajas y sus inconvenientes, y es esa información la que debe valorar cada quien y sacar sus conclusiones, siempre con el peligro dañino de la generalización.

    ¡Enhorabuena!

  12. Marta dice:

    Yo también echo de menos un perfil de traductor autónomo con “solera” (léase hipoteca, niños…). Solo llevo 10 años como autónoma (¡el tiempo pasa volando!), pero mi horario no puede ser tan flexible como todo el mundo espera de los autónomos porque mi vida no se reduce a lo profesional. Tengo muchas más responsabilidades y poquísimo tiempo de ocio.

    Álvaro, tras leer tu día en SDL Granada, también cambiaría con los ojos cerrados mi experiencia de 10 horas laborales diarias de media (sin que te paguen horas extra) en las oficinas de Maidenhead.😀

    Chicos, tenéis un día a día que resulta relajante de leer. ¡Disfrutadlo mucho!

    Saludos,

    Marta

    • alvaromira dice:

      Hola, Marta. Sinceramente, estoy de acuerdo contigo. Aunque todo se podría mejorar, las condiciones de trabajo son bastante buenas. Gracias por aportar tu granito de arena.

  13. ¡Enhorabuena por la entrada, Álvaro! Una comparativa muy interesante.
    Yo aunque trabajo como autónoma he de decir que mi día a día se parece mucho más al de Álvaro que al de Pablo, quizás porque los tres años que pasé también en SDL han dejado huella en mí😛. Sigo con el mismo horario de la oficina, con la diferencia de que puedo producir tranquilamente sin marrones ni correos inesperados (eso es lo único que no echo de menos) y de que desayuno sola en mi cocina… Así a partir de las 18:30 más o menos estoy libre para ir al gimnasio o para hacer cualquier otra cosa🙂.

    Por cierto, Álvaro, el viernes estuve en la oficina de visita y ¡¡no te vi!! A ver si coincidimos en la próxima🙂

    • alvaromira dice:

      Hola, María, gracias por el comentario. Es interesante ver que se puede ser autónomo y tener un horario tipo 9 a 17.
      Y, sí, ya me contaron. Estaba de reunión por el tema de la coordinación de Studio 2011. Me alegra ver que estás contenta a pesar de que no puedas disfrutar de la compañía de tus niñas de SDL.

  14. […] en su blog “el blog de Álvaro Mira: reflexiones de un traductor” una entrada titulada “A Day In The Life: ¿traductor en plantilla o freelance?” En ella, Pablo Muñoz Sánchez (traductor freelance y autor del blog “Algo más que […]

  15. cfgauchi dice:

    Ahivá! Álvaro! Sigo tu blog y se me había escapado esta entrada!

    Muy interesante la idea de la comparativa en paralelo que, aunque Pablo trabaje unas horitas por cuenta ajena, refleja las diferencias entre vuestro día a día.

    Yo trabajé 6 años en plantilla, y ahora llevo 4 de autónoma, y he disfrutado mucho de las ventajas de ambos. En principio en el horario y la distribución del trabajo propiamente dicho para mi no hay mucha diferencia. Me sigo sentando a trabajar a las 8:30, reparto mi horario laboral entre traducción y tareas de gestión, pausa para comer, y otro ratito por la tarde. En mi tiempo libre, a partir de las 19:00 sigo haciendo lo mismo que antes, deporte, lectura, la cervecita con los amigos…

    Todos conocemos las desventajas del autónomo (impagos, inseguridad en cuanto al volumen de trabajo…). Sin embargo, para aportar mi granito de arena os cuento las 2 ventajas principales que a mi me hicieron decidirme por la vida autónoma y que en la comparativa diaria no se aprecian:

    – LAS VACACIONES/DÍAS LIBRES: puedo cogerlas cuando quiera y hacerlas coincidir con las de mi novio, mi hermano o mis amigos. Antes era complicado, porque en mi oficina había fechas en que nadie se podía ir (temporada alta), o en ocasiones otros compañeros tenían prioridad y querían irse los mismos días que tú. No podías escaparte simplemente cuando encuentras un vuelo barato.

    – YO SOY LA RESPONSABLE DEL PROCESO Y DEL RESULTADO FINAL: si lo hago bien, la medalla me la cuelgo yo, y si el cliente tiene alguna objeción, la analizo y la resuelvo. Solo he de dar la cara por mi misma. Yo decido si me quedo trabajando el fin de semana, horas extras, etc. En la oficina muchas veces me sentía como la bruja mala del cuento cuando alguien cometía un error y había que llamarle la atención, o cuando había que buscar a un traductor autónomo para colocarle una traducción para el fin de semana.

    Por supuesto hay otras muchas diferencias, ventajas y desventajas de cada uno, pero para mi estas fueron las decisivas.

    Saludos!

    ^_^ Carmina.

    • alvaromira dice:

      Gracias por tu comentario, Carmina. La verdad es que en lo de las vacaciones llevas más razón…Pero bueno, como bien vemos en tu caso, todo tiene su parte buena y su parte mala.
      Un saludo,

      Álvaro

  16. Rosarella Araujo dice:

    Hola Alvaro que tal, quisiera que me ayudes con un trabajo que me han dejado, yo estudio la carrera de traduccion , me puedes dar tu correo o pag. de fb para conectarme contigo.

    Muchas gracias

    Atte: Rosarella Araujo

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