Comunicación bilateral en el proceso de traducción

Hace no más de un par de meses, comentaba con uno de mis alumnos del curso virtual de localización de Imperial College London la importancia de hacer preguntas cuando hay algo que no se tiene demasiado claro. Le recalcaba el hecho de que es mucho mejor reconocer que se tienen dudas respecto a diferentes aspectos de un encargo (ya sean en materia de gestión o técnicas como puramente lingüísticas) que callar y entregarlo al cliente sin haberlas resuelto.

Cuando un cliente acude a una empresa o profesional de servicios lingüísticos lo hace porque, en primer lugar, necesita una traducción o localización de un texto para satisfacer un objetivo concreto. En segundo lugar, una vez contratado el servicio, el cliente suele esperar que dicho trabajo se realice de acuerdo con un estándar de calidad elevado (como en el caso de cualquier otro servicio de otra naturaleza). Estos motivos, son razones de suficiente peso para que el profesional de la traducción no tenga reparos en plantear cualquier tipo de preguntas o consultas (las bienaventuradas queries) a fin de garantizar que realiza su labor de la mejor manera posible.

Hay muchos motivos por los que se pueden realizar consultas que van más allá del mero desconocimiento temático o técnico del texto en cuestión. Por ejemplo, puede que el fin último del texto sea muy particular (adaptación de una campaña publicitaria) y requiera confirmación de la estrategia a utilizar (¿hay que domesticar el texto o extranjerizarlo?); puede que el texto recibido sea incomprensible porque no está bien redactado y sea necesario asegurarse del sentido que se le quería dar al texto originalmente o, en esta misma línea, es posible que las instrucciones proporcionadas sean contradictorias como, por ejemplo, cuando se especifica que no se deben traducir las opciones de software sino dejarlas bilingües, y en la TM aprobada y facilitada por el cliente se encuentra todo lo contrario (desde mi punto de vista, recurrir a la excusa del ‘garbage in, garbage out’ no es aceptable). Finalmente, el escenario en que el traductor tiene dudas lingüísticas o terminológicas acerca del texto es perfectamente factible y forma parte de nuestro propio trabajo, de hecho en él radica gran parte de su atractivo: nadie tiene todas las respuestas y el hecho de plantear dudas a un cliente pone de manifiesto la existencia de un espíritu perfeccionista, crítico e inconformista (orgullo profesional) que desea realizar su labor de la mejor manera posible. Así, por ejemplo, si el encargo que realiza un cliente versa acerca de un nuevo y revolucionario desarrollo tecnológico en materia de automoción, es totalmente normal que, a pesar de que uno se documente bien y tenga años de experiencia en el campo, queden dudas y detalles que limar acerca del funcionamiento del nuevo sistema. Ponerse en contacto con el cliente para consultarse es la única manera de resolver las dudas para, a la postre, poder ofrecer un servicio de máxima calidad.

Comunicación bilateral

Cuando un cliente contrata un servicio lingüístico lo hace porque necesita de los conocimientos especializados y las destrezas de un profesional de las que él mismo carece. A partir de dicho momento, ambas partes, tanto cliente como traductor y localizador deben mantener un flujo de comunicación constante y fluido que garantice que los intereses comunes llegan a buen puerto. Por un lado, el cliente necesita saber que todo va conforme a lo establecido y, por otro, el profesional debe dejar constancia de dedicación para con el encargo a fin de proporcionar tranquilidad y seguridad a su cliente (vamos, tener todo bien clarito antes de cerrar el proyecto).

Desafortunadamente, en demasiadas facultades y universidades de traducción, no se enseña ni se destaca a los alumnos la importancia de las relaciones laborales con el cliente y la mayoría de los recién licenciados consideran la traducción como un servicio de mensajería express: recibir, traducir, entregar, cobrar. Afortunadamente, el proceso de traducción es mucho más rico que esto y los profesionales que desestiman la importancia de la comunicación bilateral entre cliente y localizador corren riesgos innecesarios y, a menudo, terminan por incurrir en errores totalmente evitables y que, a la postre, pueden afectar a los tiempos de publicación final de los textos, sea cual sea su naturaleza. Y, como ya se ha comentado anteriormente, en el mundo de la localización, el tiempo es dinero.

Eso es todo. Ya sabéis, sobre todos los que llevéis menos tiempo en esto: una consulta a tiempo vale más que mil correcciones a posteriori.

Un saludo a todos,

Álvaro

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2 comentarios el “Comunicación bilateral en el proceso de traducción

  1. priya dice:

    esta bien pero quiero un poco mas los ejemplos y notables
    y mas ejemplos

  2. Cuales son los elementos o factores de la comunicación BILATERAL Y UNILATERAL

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