La traducción técnica: cuando la lengua se acerca a las matemáticas

Recuerdo que cuando era adolescente y estudiaba en el instituto, había una profesora que constantemente comentaba el hecho de que (reproduzco literalmente) “la lengua no es como las matemáticas”. Decía eso para justificar a los alumnos las infinitas posibilidades que tenemos los hablantes para expresarnos en nuestra lengua, además de para, en muchos casos, tratar de explicar la existencia de excepciones en las reglas ortográficas y gramaticales.

Años más tarde, cuando estudiaba en la facultad, muchos docentes también hacían hincapié en la espontaneidad de la lengua y en la falta de sentido que tendría el querer encorsetarla mediante reglas y combinaciones propias de las ciencias exactas para que de ese modo fuese más predecible y menos volátil.

Obviamente, en la mayoría de los casos es imposible aplicar reglas matemáticas para generar modelos lingüísticos completos (al menos todavía no se ha logrado, aunque los resultados en investigación de lingüística computacional son realmente interesantes) o utilizar conceptos estadísticos para determinar la variabilidad lingüística con una certeza del 100%.

No obstante, en el campo de la traducción científico-técnica, se produce un claro acercamiento de la lengua al campo de las ciencias exactas. Ya sea porque los futuribles lectores son profesionales especializados en campos de ciencias o destrezas exactas, o por el extensivo e intensivo uso de memorias de traducción, la naturaleza imprevisible de la lengua se reduce y comienza a parecerse más y más a las ciencias exactas.

Tipico caso de traducción técnica

Típico caso de traducción técnica

Así, vemos como ciertas operaciones del tipo 1+1=2 (o adjetivo, más nombre, más sintagma nominal, más nombre) comienzan a convertirse en habituales, y la aplicación de ciertos conceptos algebraicos combinados con análisis sintáctico puro puede resultar extremadamente útil, sobre todo cuando no es muy verso en la materia que se está traduciendo (para los principiantes, vamos). Veamos un ejemplo para explicar con más claridad lo que quiero decir.

En el caso de la automoción, a menudo los traductores se encuentran con frases del tipo Replace damaged left hand side deflector actuator with new spare part with specification no 90876. En este ejemplo, aplicar variabilidad para embellecer el estilo es imposible. Por lo tanto, vemos que se trata de un caso de rigidez que se reproduce a menudo. Apliquemos el álgebra sintáctica para desmenuzar esta oración

1ª parte: Replace + [[damaged (left hand side]) + deflector] actuator

2ª parte: with + [(new+ spare) part] + with [specification (no 90876)]

Como vemos, los grupos representan niveles de abstracción conceptual, que sumadas ayudan a descifrar y por lo tanto traducir el significado de las oraciones de carácter muy técnico.

Este método de trabajo puede parecer una perogrullada, pero su aplicación sistemática ayuda a aumentar la velocidad de compresión de textos de carácter técnico, en los que la complejidad de semántica y la simpleza gramatical encorsetan a la lengua. Sin embargo, como contrapartida, la hacen muchísimo más manejable. Así, por ejemplo, la próxima vez que nos enfrentemos a una estructura similar a la anterior, podríamos aplicar las mismas reglas para traducir la oración: Replace red right hand side upper deflector actuator with spare blue right hand side lower deflector actuator with spec no 45.

Por supuesto, en muchos casos, nuestra memoria de traducción nos echará una mano para recordarnos las estructuras utilizadas para reescribir la oración en la lengua de llegada, facilitando así el trabajo de traducción.

Pero, ¡ojo!, no debemos olvidar que el traductor debe siempre comprender e interpretar el texto y la memoria de traducción para traducir y revisar. La memoria no piensa por el traductor, por eso creo que a veces es necesario pararse a reflexionar y aplicar, sobre todo cuando se está aprendiendo, ciertas reglas de procedimiento que aceleran y sistematizan la compresión de oraciones científicas y técnicas.

El lenguaje científico-técnico se vale de muchas reglas explícitas o tácitas para la estructuración de textos y para la generación de terminología. Cuando mejor se controlan estas reglas de carácter lineal y a menudo algebraico, es más fácil aplicarlas para descifrar el resultado lingüístico con nuestra calculadora lingüística, ahorrando tiempo y produciendo construcciones seguras y con marcado carácter técnico.

Eso es todo. A ver que os parece la idea.

Un saludo,

Álvaro

Canción del mes: Queens of Stone Age – Make it Chu

2 comentarios el “La traducción técnica: cuando la lengua se acerca a las matemáticas

  1. Eugenia dice:

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